Derechos de trabajadoras remuneradas del hogar centró evento de la Biblioteca de las Artes y la Dirección de la Mujer municipal

Reconocer, visibilizar y reafirmar la importancia del trabajo de miles de mujeres que, con esfuerzo y dedicación, sostienen el bienestar de muchas familias en nuestra sociedad. Con ese propósito la Biblioteca de las Artes y la Dirección General de la Mujer del Municipio de Guayaquil organizaron el diálogo “Voces del cuidado: Derechos de las trabajadoras remuneradas del hogar”.

El evento se desarrolló en el tercer piso de la Biblioteca de la Universidad de las Artes y la presidieron nuestro rector, William Herrera, y la titular de la dirección municipal mencionada, Paulina Castillo, quien ponderó la realización de actividades conjuntas con la academia en pro de los derechos de todos. “La Dirección de la Mujer se especializa en los derechos de las mujeres, por ello buscamos a gremios con necesidades específicas, como las trabajadoras remuneradas del hogar, cuyos derechos son importantes para nosotros”.

El rector indicó en su intervención que, en el marco de la agenda de Vinculación con la Sociedad de la Universidad de las Artes, se han desarrollado varios proyectos con colectivos de trabajadoras remuneradas del hogar. Que esta sea una oportunidad para pensar en nuevas iniciativas conjuntas; la UArtes es una institución de educación superior para los guayaquileños y el país, y es importante que participen en nuestras agendas de trabajo; la Biblioteca de las Artes es un espacio que queremos lo sientan como su casa, dijo.

Al público, conformado mayormente por miembros de la Asociación de Trabajadoras Remuneradas del Hogar (ATRH) y por mujeres que cumplen esa labor, pero aún no la integran, Paulina Castillo señaló a la Biblioteca de las Artes como un espacio significativo para la Dirección General de la Mujer y la Alcaldía de Guayaquil. “Nos hemos reunido hoy (ayer, 27 de marzo de 2025) para alzar la voz por quienes han sido históricamente invisibilizados. Creemos firmemente que el reconocimiento de sus derechos no solo es cuestión de justicia, es una deuda histórica”.

Reafirmando que la labor que cumplen las trabajadoras remuneradas del hogar no es menos valiosa, que sus derechos no son negociables y que su dignidad debe ser garantizada, Castillo agradeció a la asociación que las agrupa y a la UArtes por abrir las puertas y sumarse a los esfuerzos por visibilizarlas y empoderarlas.

Durante la jornada, Castillo adelantó que se escucharían historias de lucha que inspiran, se hablaría de la importancia de la Seguridad Social, el acceso a los derechos laborales “y nos tomaremos un momento para el autocuidado”.  

Maximina Salazar, miembro de la asociación, compartió con la audiencia la historia del gremio y las acciones desarrolladas. La ATRH nació el 16 de marzo de 1998, surgió en el seno de la Fundación María Guare, cuya misión es la promoción y defensa de los derechos de las mujeres; le dio una especial atención a la situación de la trabajadora doméstica remunerada y desarrolló el programa de profesionalización del trabajo doméstico. “Se fundó gracias al empeño e interés de la socióloga Trinidad Coloma (ya fallecida), quien nos motivó a seguir en la lucha para garantizar nuestros derechos”.

Que no los conocían (los derechos) y ni siquiera sabían que los tenían. “No conocíamos del derecho al trabajo, a la afiliación y a la profesionalización”, precisó Salazar y agregó que gracias a la fundación que las acogió recibieron capacitación al respecto y que fue María Guaré que desarrolló el programa de profesionalización del trabajo doméstico remunerado financiado por la UNIFEM. “Desde entonces nos impregnaron ese deseo de querer saber más y ayudó a fomentar la autoestima de las mujeres que habitan en las zonas vulnerables, impulsando una serie de talleres dirigidos a mujeres dedicadas al trabajo doméstico remunerado”. 

Tuvieron talleres en los que aprendieron incluso a producir un programa radial, que lo tuvieron desde los inicios de la asociación (a finales de los noventa) hasta el 2006 y para el cual buscaron financiamiento; se llamó “Algo más que trabajadoras remuneradas del hogar” y se transmitía los días viernes por radio Cristal. Pudieron difundir sus derechos. “Si nos preparamos podemos hacer lo que nos propongamos”, expresó Salazar, invitando a las agremiadas y a quienes aún no están integradas a capacitarse.

La ATRH tuvo más de 300 socias bajo la protección de la fundación y tras el deceso de Trinidad Coloma debieron buscar dónde establecerse. Mantenerse ha sido trabajo arduo, pero lo están logrando, pese a haber tenido pausas, sostuvo la ponente. Reveló que los talleres y otras capacitaciones, así como los diálogos propiciados para que más trabajadoras remuneradas del hogar conozcan sus derechos, se extendieron. Realizan sus activaciones y socializaciones no son solo en Guayaquil y los cantones del Guayas, sino de Los Ríos y Manabí; las agremiadas de esas provincias también participaron del conversatorio organizado por la Dirección General de la Mujer del Municipio y la Biblioteca de las Artes.

En su exposición, Salazar recordó que el objetivo de la asociación es defender el derecho de las trabajadoras del hogar y que se valore el trabajo en todos los ámbitos: sociedad civil y el propio Estado, que las trabajadoras del hogar se apropien de sus derechos y se les respeten, que se afilien al Seguro Social, que tengan vacaciones, que puedan jubilarse. Como gremio han presentado propuestas a la Unión Nacional de Trabajadoras del Hogar y Afines (UNTHA), en ese sentido.

También haciéndose eco de propuestas planteadas en torno a los Derechos Laborales y Seguridad Social intervino aren Márquez. En su detallada exposición mencionó: exigir a los empleadores que estos se cumplan y que, para garantizarlo, se realicen inspecciones laborales en zonas residenciales de mayor trascendencia –urbanizaciones de la vía a la Costa, Samborondón, entre otras–, capacitaciones por parte del Ministerio de Trabajo en temas de derechos laborales y sindicales, así como financiamiento del Estado para temas de incidencia política y sensibilización nacional.

La también integrante de la asociación, Elizabeth Ponguillo, dio su testimonio en torno al trabajo que realizó para terceros y de cómo las capacitaciones recibidas la animaron a continuar preparándose. Hizo el llamado trabajo doméstico sin dejar de estudiar hasta convertirse en tecnóloga en educación, reveló.

La actividad concluyó con el taller “Autocuidado”, a cargo de la coordinadora de la Dirección General de la Mujer, Leticia Becilla García, quien invitó a los presentes a realizar ejercicios respiratorios, los cuales fueron parte de los recursos que se pueden utilizar para liberarse del estrés; el taller fue diseñado pensando en que el bienestar integral es fundamental y que contribuye en mejorar la calidad de vida de la mujer en todo su ciclo de vida.

Al término del evento, la titular de la Dirección General de la Mujer, Paulina Castillo, comentó a InfoUArtes de la realización de campañas educomunicacionales “a nivel público y empresarial para replicar la información y promover que las mujeres remuneradas del hogar sean afiliadas, que puedan tener vacaciones y acceso a todos los derechos que les corresponde por la ley. A veces es un tema de desconocimiento tanto de las mujeres remuneradas del hogar que no conocen sus derechos y el empleador que no conoce sus obligaciones”.